¿DESDE CUÁNDO HAY METADATOS?

El término metadato nace con el advenimiento de la tecnología informática. Algunos atribuyen el primer uso de este término a Jack Myers (finales de los 60) para describir conjuntos de datos (Senso & de la Rosa Piñero, 2003: 97). Sin embargo, otros autores atribuyen este primer uso a Stuart McIntosh y David Griffel en 1967 (Steiner, 2017: 52), y otros (Solntseff & Yezerski, 1974) defienden que el término fue acuñado por Bagley en 1968 su libro Extension of Programming Language Concepts (Bagley et al., 1968). Como vemos, diferentes autores, pero fechas muy similares. En cualquier caso, lo que queda claro es que el término surge ligado a los sistemas informáticos y a los nuevos retos en la identificación de la información.

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Sin embargo, lo que hoy consideramos metadatos es extensible a cualquier catálogo bibliotecario, por lo que podríamos remontarnos a varios siglos antes de Cristo. La mayoría de textos señalan el catálogo de la Gran Biblioteca de Alejandría llamado Pinakes, del siglo III a.C., como el primer ejemplo de uso de metadatos. El sistema de la biblioteca consistía, principalmente, en una etiqueta colgando al final de cada rollo. Esta etiqueta contenía información sobre el autor, título y tema de cada obra, para que los materiales puedan devolverse fácilmente a la zona de la cual habían sido sacados, pero también para que los usuarios no tuvieran que desenrollar cada rollo para ver qué contenía. El nombre original del catálogo era Tablas de personas eminentes en cada una de las ramas del aprendizaje, junto con una lista de sus escritos. El catálogo era un conjunto de índices utilizados en la Biblioteca de Alejandría en Egipto, de la que parece que no sobrevivió ninguna parte del catálogo, pero podemos saber de él gracias a citas que nos dan una aproximación a la organización del conjunto de las tablas (Casson, 2002). Por su parte Voutssás Márquez (2006:154) señala que en 1975 se descubrieron cerca de Aleppo, en Siria, los restos de la biblioteca de Ebla, dentro del palacio del rey Aghrish, y dice:

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Ebla, la Ciudad de las Piedras Blancas, llegó a tener 260,000 habitantes, floreció en la Edad de Bronce temprana y fue destruida alrededor del año 2,300 a.C. Su biblioteca contenía más de 17,000 documentos sobre tabletas de arcilla que fueron datados a la mitad del tercer milenio a.C., por lo que muchos la consideran la biblioteca más antigua del mundo.64 Algunas de las tablillas contenían un “listado” de las obras que se encontraban en la colección y por tanto se consideran, hasta ahora, como el metadato más antiguo que haya sido descubierto y datado; las tabletas habían sido originalmente ordenadas en sus anaqueles por temas; todo ello veinte siglos antes de la Biblioteca de Alejandría. (Voutssás Márquez, 2006: 154-155).

Durante la Edad Media (catálogos medievales de autores cristianos) y, sobre todo en el Renacimiento, podemos encontrar muchos ejemplos de metadatos, como la Bibliotheca Universalis de Konrad de 1545, que se considera la primera lista universal y verdaderamente exhaustiva de todos los libros del primer siglo de la imprenta. Era una bibliografía alfabética que enumeraba todos los libros conocidos impresos en latín, griego o hebreo (Eisenstein, 1980: 97).

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Bagley, P. R., United States, Air Force, Office of Scientific Research, United States, Air Force, & Office of Aerospace Research. (1968). Extension of programming language concepts. Philadelphia: University City Science Center.

Casson, L. (2002). Libraries in the Ancient World. Yale University Press.

Eisenstein, E. L. (1980). The Printing Press as an Agent of Change. Cambridge University Press.

Senso, J. A., & de la Rosa Piñero, A. (2003). El concepto de metadato. Algo más que descripción de recursos electrónicos. Ciência da Informação32(2), 95-106.

Solntseff, N., & Yezerski, A. (1974). A survey of extensible programming languages. Annual Review in Automatic Programming7, 267-307. https://doi.org/10.1016/0066-4138(74)90001-9

Steiner, T. (2017). Metadaten und OER: Geschichte einer Beziehung. Synergie. Fachmagazin für Digitalisierung in der Lehre4, 51–55.

Voutssás Márquez, J. (2006). Bibliotecas y publicaciones digitales. México: UNAM.

Autor:

Clara I. Martínez Cantón